Si no me porté bien, no importa, la LISTA de juegos que no pueden faltarme en mi colección para estos Reyes es:
CALL OF DUTY MODERN WARFER
Sin lugar a dudas, call of duty es una de las sagas más entrañables del mundo de los videojuegos actual, pero su sexta entrega ha dejado una marca que superó los límites de la industria, para instalarse en el reino de las leyendas del entretenimiento. Dicho lo anterior, cabe analizar si más allá del inmenso hype, hay algo de genuina sustancia que respalde toda la palabrería.
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ASSASSIN’S CREED 2
Hace dos años, Assassin’s Creed prometía ser una de las experiencias más envolventes del género de acción. Lamentablemente, y a pesar de que se trató de un título con altos valores de producción, lo repetitivo de sus misiones, una historia que parecía no llevar una dirección definida y un final desconcertante, nos dejaron ante un producto que carecía de lo necesario para cumplir su promesa.
Por supuesto, para Ubisoft no fue una tarea fácil; el equipo desarrollador creció al triple y mientras una parte se enfocó a la parte técnica, la dirección de arte se propuso la misión de revivir, lo más apegado a la realidad, ciudades como Florencia, Venecia o Roma, tomando miles de fotos de la antiquísima arquitectura y lugares históricos.
Al final, Assassin’s Creed 2 propone un mensaje muy claro: que la franquicia está preparada para dejar su huella en la historia de los videojuegos. Y ante el impresionante final del juego, sólo nos queda una interrogante, ¿Cuándo tendremos la fortuna de jugar la tercera parte y continuar disfrutando la que fue la mejor historia en un videojuego este 2009?
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Y este que se ve realmente buenísimo
THE SABOTEUR
La Segunda Guerra Mundial es, sin lugar a dudas, el tema más recurrente en la historia de los videojuegos. A pesar de que ha transcurrido más de medio siglo desde su conclusión, este triste acontecimiento sigue siendo materia prima de innumerables juegos de disparos, de acción e incluso de estrategia. Como consecuencia lógica, la expectativa que genera cada nuevo retrato de este evento en las consolas causa poco revuelo. Conscientes de dicho prejuicio, los miembros de Pandemic Studios llevan ya un par de años trabajando en un título que rompe el molde clásico de lo que un juego de la Segunda Guerra debe ser. The Saboteur es una propuesta que adopta los mejores elementos del sandbox y los reúne para dar origen a un concepto sobresaliente.
Es precisamente Mercenaries el primer referente para ilustrar lo que The Saboteur es. Se trata de un juego bélico situado en un mundo abierto, donde adoptamos el rol de Sean Devlin, un corredor de carreras irlandés…un playboy de mediados del siglo XX a quien poco le importa la guerra, hasta que ve sus propios intereses afectados por ella, es decir, las mujeres, los autos y algo más. Agraviado por la incómoda presencia Nazi en París y una afectación personal, Devlin busca venganza y comienza a perpetrar una serie de ataques que de a poco van desarticulando la maquinaria bélica alemana.
Tan pronto nos adentramos en esta carrera de destrucción, notamos que más que París, esta ciudad parece salida de la mente de Frank Miller, y es que su aspecto es prácticamente monocromático, presentando sólo algunos acentos de color en las banderas rojas del Tercer Reich, o las lumbreras de la calle. La atmósfera es, literalmente, gris y no es para menos, hablamos de una metrópoli ocupada por un invasor, de modo que conforme avancemos en el juego e inspiremos a los pobladores franceses, el color irá regresando; una idea original que no sólo le da un aspecto seductor a The Saboteur, sino que tiene una función en la jugabilidad.
En suma, The Saboteur es el verdadero sucesor del primer Mercenaries en la actual generación (considerando el fracaso de World in Flames), es decir, un título de mundo abierto y con un enfoque bélico que, además, aporta elementos creativos en cuanto a jugabilidad y concepto visual, así como una historia interesante.
Meses más tarde, Yves Guillemot haría el anuncio formal de que una secuela se estaba realizando, y con ello, la expectativa explotó. ¿Acaso la segunda parte cometería los mismos errores dejándonos con ganas de más? Sin duda nos dejó con ganas de mucho más, pero no por sus carencias. Guiados en un tour a través de los reinos de la Italia del renacimiento, por Ezio Auditore, una vez más nos adentramos en la misteriosa guerra fría entre la sociedad de Asesinos y la secta de Templarios, ahora en condiciones sustancialmente diferentes. Y si la historia antes nos confundía, dejándonos con incomodas dudas, los eventos toman ahora una dimensión mayor, dejando en su camino una trama bien elaborada, repleta de personajes históricos y figuras celebres de la época, pero vistos desde una perspectiva original y apasionante
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